La mayor parte de las hectáreas ocupadas por cultivos modificados genéticamente (MG) en todo el mundo se dedican a la plantación de soja, maíz, colza, algodón y remolacha azucarera.
Durante más de una década se ha investigado el desarrollo de frutales, hortalizas, frutos secos y flores MG pero al mercado no han llegado más que papayas resistente a virus, calabazas y claveles. Los científicos Jamie Miller y Kent Bradford de la Universidad de California (Davis, EE.UU.) han llevado a cabo un estudio de publicaciones en revistas científicas y de ensayos de campo realizados en 24 países entre junio de 2003 y octubre de 2009.
Han localizado 313 publicaciones sobre estudios biotecnológicos de frutas y hortalizas y 205 investigaciones de distintos eventos. También han determinado las principales razones que explican que estos estudios no hayan producido cultivos MG comercializables:
1) los procedimientos de autorización son más complicados y exigentes,
2) las frutas y hortalizas MG apenas son económicamente atractivas para los desarrolladores por tener un mercado más pequeño, y
3) no ha aumentado realmente la aceptación de este tipo de cultivos MG por parte del consumidor.