La «proteína luminosa» biotecnológica gana el Premio Nobel de Química
18 de enero de 2009
Los estadounidenses Martin Chalfie y Roger Tsien y el japonés Osamu Shimomura han ganado el Premio Nobel de Química de este año por el descubrimiento y desarrollo de la proteína verde fluorescente (GFP, por sus siglas en inglés), una herramienta que ha revolucionado la ingeniería genética y la investigación biomédica que permite observar la actividad de proteínas concretas dentro de una célula viva y, por consiguiente, cómo se expresan los genes. Shimomura aisló esta proteína en la medusa luminiscente Aequorea victoria a principios de la década de 1960. Chalfie, de la Universidad de Columbia en Nueva York, la introdujo en bacterias y nemátodos en 1992 y Tsien la modificó para obtener análogas de distintos colores, con la finalidad de que los científicos pudieran estudiar la expresión de muchos genes diferentes al mismo tiempo. La GFP tiene un uso generalizado en muchos campos de la bioquímica y la biología. Esta proteína fluorescente se ha utilizado para observar procesos en organismos vivos que anteriormente eran invisibles, como la propagación de las células cancerígenas, el desarrollo de las neuronas, el avance de enfermedades como el Alzheimer e incluso la propagación del virus del sida. La GFP también se ha utilizado como gen trazador para seleccionar eventos transgénicos durante la transformación de plantas. Gracias a esta proteína, ahora es posible incluso comprar mascotas luminiscentes. Es muy fácil obtener peces cebra modificados genéticamente para incorporar la GFP. Los científicos también han desarrollado plantas de tabaco, moscas, ratones e incluso cerdos fluorescentes.
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