¿Qué efectos tienen las normas privadas contra los transgénicos que adoptan las empresas alimentarias sobre las decisiones políticas en materia de seguridad biológica y biotecnologías en los países en desarrollo exportadores de alimentos? Las empresas alimentarias tienen una influencia indirecta a través de sus comerciantes locales, que se enfrentan a la posibilidad de quedar excluidos si no cumplen las normas. Los productores agroecológicos y las organizaciones antitransgénicos difunden percepciones de riesgos comerciales que no siempre están justificadas. Estas son las conclusiones de un estudio elaborado por el Instituto Internacional de Investigación sobre Políticas Alimentarias titulado «Las decisiones sobre seguridad biológica y la percepción de riesgo comercial: el papel de las normas privadas contra los transgénicos», de Guillaume Gruère y Debdatta Sengupta. Entre los planteamientos engañosos de los grupos de interés que causan inquietud está la inviabilidad de la segregación de productos no transgénicos y la falta de compradores alternativos. Los comportamientos de aversión al riesgo relacionados con la percepción del poder del mercado también causan inquietudes infundadas respecto de las exportaciones que influyen en las decisiones políticas sobre la seguridad biológica o las biotecnologías. El estudio propone un marco que ayude a los responsables políticos a tomar decisiones frente a las presiones para que rechacen las pruebas de cultivos transgénicos y su aplicación y consumo por temor a presuntas pérdidas en las exportaciones.