En 2020, todo el combustible consumido en la Unión Europea deberá contener un 10 % de biocombustible. El butanol derivado de fuentes renovables es el candidato más adecuado para cumplir este requisito ya que, entre otras cosas, es posible añadir más de un 20 % de butanol a los combustibles sin tener que modificar los motores de combustión actuales. La Universidad de Aalto (Finlandia) ha investigado el empleo de biomasa de madera para producir biocombustibles. Se ha desarrollado una eficiente tecnología que combina la moderna fabricación de pasta papelera y la biotecnología para producir biocombustible. Esta nueva tecnología consiste en hervir biomasa de madera en una mezcla de alcohol y dióxido de azufre para separar después los componentes de la madera: celulosa, hemicelulosa y lignina. La celulosa puede utilizarse como materia prima en la producción de papel y la hemicelulosa puede someterse a un tratamiento microbiano para producir sustancias químicas y butanol. Los resultados del estudio se han publicado en revistas científicas como Bioresource Technology.