Ibercib

La sustitución del maíz por la celulosa como materia prima para la producción de bioetanol puede reducir las «zonas muertas» de México
25 de enero de 2008
Votación: Voto1 Voto2 Voto3 Voto4 Voto5  |  Resultados: voto_okvoto_okvoto_okvoto_okvoto_ok

Un científico de la Universidad de Alabama (Huntsville) en Estados Unidos ha mencionado que la sustitución del maíz por árboles y hierbas de base celulósica como materia prima para la producción de bioetanol podría ayudar a combatir la creciente aparición de «zonas muertas» en el Golfo de México.   Las «zonas muertas» o «zonas hipóxicas» son zonas de las masas de agua donde el oxígeno es escaso y que no suelen ser aptas para la vida acuática o marina. Se dice que el agotamiento del oxígeno en estas zonas es consecuencia de las proliferaciones de algas (favorecidas por el alto contenido de nitrógeno de las escorrentías procedentes de tierras agrícolas donde se hace un uso intensivo de fertilizantes), que posteriormente mueren y se descomponen.   La gran demanda de etanol a base de maíz ha generado un incremento sin precedentes del cultivo de maíz en Estados Unidos, que acarrea un mayor consumo de fertilizantes y escorrentías con una importante carga de nitrógeno que terminan en el Golfo de México. Esto ha desencadenado la aparición masiva de proliferaciones de algas que finalmente mueren, se depositan, se descomponen y provocan la aparición de las zonas muertas. El Dr. Gopi Podila del Departamento de Ciencias Biológicas de la Universidad de Alabama (Huntsville) afirma que cambiar al etanol celulósico (en forma de árboles y hierbas) podría «absorber parte de ese fertilizante y contribuir a paliar el problema de las escorrentías antes de que afecte al Delta del Misisipi» (río que vierte sus aguas al Golfo de México) y añade que en sus tierras marginales se pueden plantar árboles de crecimiento rápido cuyo cultivo es más barato que el maíz.   Actualmente, el Dr. Podila dedica sus investigaciones (financiadas por el Departamento de Energía de Estados Unidos) a los genes que regulan el crecimiento de este tipo de árboles, en especial el álamo. «Si podemos conseguir que un ciclo de crecimiento de siete años se reduzca a cinco o seis, sería un logro importantísimo», señala.
Más información

Buscador
Busca lo que más te interese de ibercib
Buscador:
Escribe la(s) palabra(s) que deseas encontrar en Ibercib