Los investigadores de la Universidad de Twente (Países Bajos) han comparado el balance energético de dos procesos de producción de biodiésel («húmedo» y «seco») a partir de la microalga Chlorella vulgaris. Este balance energético comparativo forma parte de un análisis del ciclo de vida (ACV) más exhaustivo de la producción de biodiésel a base de algas.
En el «proceso seco», las algas cultivadas son concentradas, deshidratadas mecánicamente y desecadas térmicamente. Las algas secas se someten a un proceso de alteración celular para liberar el aceite que contienen y éste se transforma en biodiésel por medio de una reacción denominada «transesterificación». En el proceso húmedo, las algas cultivadas son concentradas y sometidas a una primera deshidratación. A continuación, se aplica un proceso húmedo (que suele utilizar agua en condiciones subcríticas) para extraer los lípidos del aceite. Estos lípidos se someten a un proceso denominado «hidrotratamiento» para producir «diésel verde». Los resultados demuestran que ambos procesos tienen un balance energético «significativamente positivo». El proceso de desecación por la vía seca consume grandes cantidades de energía, mien
tras que en el proceso húmedo es la parte de extracción del aceite (que utiliza fluidos supercríticos) la que consume más energía. «El balance energético se puede mejorar aplicando un proceso de secado o extracción más eficiente o acoplando al proceso el calor residual de una central eléctrica cercana». Se considera que la vía seca es «más interesante» a corto plazo, porque tiene una mayor ratio de energía fósil (REF). Sin embargo, se afirma que la vía seca tiene «mayor potencial» a largo plazo, debido a su capacidad para producir biocombustibles de mayor valor. El estudio completo se ha publicado en la revista Bioresource Technology.