Gran Bretaña necesita una revolución «nueva y más verde» si quiere incrementar su producción agrícola sin dejar de proteger el medio ambiente, según afirmó un importante científico en una conferencia sobre agricultura celebrada en Oxford la semana pasada.
El Profesor John Beddington señaló que «es probable que los cambios climáticos alteren las pautas de la agricultura, con sequías estivales e inundaciones invernales» y que el sector agrícola tendrá que «reducir su cuota de emisiones de gases de efecto invernadero y proteger al mismo tiempo la tierra mejorando sus prácticas de gestión del suelo».
Con este fin, Beddington afirma que «se necesitarán técnicas y tecnologías de muchas disciplinas, desde la biotecnología y la bioingeniería hasta otros campos más innovadores, como la nanotecnología».
Los agricultores, los científicos, el sector alimentario y el Gobierno también deben trabajar en más estrecha colaboración para alcanzar este objetivo, según señaló el Profesor David Leaver en la conferencia, donde expuso los resultados de una encuesta realizada por la Unidad de Investigación Agrícola Nacional a 600 agricultores, en colaboración con el Consejo de Investigación de las Ciencias Biológicas (BBSRC).
A la pregunta de quién creían que era el mayor productor de estudios científicos agrícolas, el 60 % de los agricultores respondió que el sector de suministros agrícolas, mientras que sólo el 21 % dijeron que el Gobierno. Al contrario de lo que creen los agricultores, el BBSRC señaló en un artículo que el Gobierno financia actualmente el 75 % de los 350 millones de libras (625 millones de euros) que se gastan actualmente en investigación agrícola.
«La conclusión principal de este estudio es que para que la agricultura británica sea competitiva, es necesaria una cadena de I+D funcional, que pueda suministrar las nuevas tecnologías necesarias para satisfacer las exigencias de la producción alimentaria y del medio ambiente en el futuro. Para ello será necesaria una mayor cooperación e implicación por parte de todos, así como mayor claridad acerca de cómo se financia, se prioriza y se lleva a cabo el esfuerzo de investigación», señala el Profesor Leaver.