Un informe del Centro de Desarrollo Agrícola y Rural (CARD) de la Universidad del Estado de Iowa (Estados Unidos) presenta un análisis de cómo ha afectado el incremento del consumo de biocombustibles en la Unión Europea (UE) a los mercados mundiales.
El estudio fue encargado por el Fondo Marshall Alemán de Estados Unidos (GMF) y por el Centro Común de Investigación de la Comisión Europea (CCI-UE). El análisis se centra en los efectos sobre el uso del suelo y se ha realizado aplicando una estructura de modelización internacional conocida como «Modelo FAPRI» (del Instituto de Investigación de Políticas Alimentarias y Agrícolas) o «Modelo CARD» (si la Universidad del Estado de Iowa utiliza el sistema de modelización por su cuenta).
Con este modelo, se procesaron dos escenarios que reflejan un elevado consumo de biocombustible en la UE:
(1) alto consumo de etanol de trigo, y
(2) alto consumo de biocombustible de colza.
El informe describe el método de la forma siguiente: «Después de introducir cada sacudida en el escenario respectivo, el sistema de modelos se resolvió con un nuevo equilibrio, y se determinaron los efectos de estos escenarios en términos de desviaciones de variables endógenas de interés respecto de sus niveles básicos».
Este análisis presenta, entre otras, las siguientes conclusiones:
(1) un incremento de 1 millón de toneladas de equivalentes del petróleo (Mtep) del consumo de etanol de trigo en la Unión Europea conlleva un incremento de 366.000 hectáreas de la superficie destinada a la producción agrícola en el mundo, lo que supone un incremento del 0,039 % de la superficie total;
(2) un incremento de 1 Mtep del consumo de biodiésel de colza en la Unión Europea conlleva un incremento de 352.000 hectáreas de la superficie destinada a la producción agrícola en el mundo, lo que supone un incremento del 0,038 % de la superficie total;
(3) cuando aumenta el consumo de trigo en la producción de etanol, la mayor parte del ajuste se realiza en la propia Unión Europea, con tan sólo un 9 % de reducción de las exportaciones netas; (4) el 57 % del aceite de colza adicional utilizado para la producción de biodiésel se obtiene mediante el incremento de las importaciones, con un importante ajuste en los países externos a la Unión Europea.