El debate de alimentos frente a combustibles podría llegar a su fin tras el análisis de los datos obtenidos durante 17 años realizado por Ilva Gelfand y sus colegas de la Universidad del Estado de Michigan, que han llegado a la conclusión de que, desde el punto de vista energético, es más eficiente utilizar las tierras agrícolas fértiles para producir cultivos alimentarios en lugar de combustibles.
El estudio, publicado en la revista Environmental Science & Technology, analiza los balances energéticos de un sistema de cultivo en su totalidad a lo largo de muchos años.
«Es un 36 % más eficiente cultivar grano para alimento que para combustible», afirma Ilya Gelfand.
«Lo ideal es cultivar maíz para alimento, dejar después la mitad de los tallos y hojas sobrantes en el campo con fines de conservación del suelo y producir etanol celulósico con la otra mitad».
Phil Robertson, Profesor Distinguido de Agronomía y Edafología y uno de los autores del artículo agrega que:
«partiendo de unos recursos de suelo limitados, ¿será más eficiente utilizar las tierras agrícolas fértiles para producir alimento o combustible? Una posibilidad de compromiso sería utilizar estas tierras para ambos fines, utilizando el grano como alimento y el resto de la planta para producir combustible siempre que sea posible.
Otra posibilidad sería reservar las tierras agrícolas fértiles para producir alimento y cultivar gramíneas biocombustibles —biomasa celulósica— en tierras menos productivas.